“La verdad contra las mentiras de los trinitarios y los solo Jesús, llamados también Unicitarios”
“La verdad contra las mentiras de los trinitarios y los solo Jesús, llamados también Unicitarios”.
Juan 14:28. En este texto Jesús enseña que su Padre es “mayor” que él. Esto es muy importante, pues si el Padre es MAYOR que su Hijo, luego éste es menor que aquel. Algunos Trinitarios y Unicitarios han argumentado contra este texto diciendo que “Cristo hablaba como hombre”, y por eso afirmó ser menor que su Padre. Pero: ¿Acaso no es de esperar que todo hombre sea menor o inferior a Dios? ¿No sería esa una declaración innecesaria en un hombre, y por demás ridícula? Incluso en la eternidad, Jesús seguirá sujeto a su Padre porque es inferior a él (Lea 1 Corintios 15:28). Además, Jesús también recalca esta superioridad del Padre diciendo: “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos”, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre (Juan 10:29, RV 1960).
JESÚS NO SABÍA TODO
Si Cristo es Dios, es decir, el mismo Padre celestial, ¿No es de esperarse que sepa todo? ¡Pero Jesús no lo sabía todo! Y si no lo sabía todo, es porque no es el único Dios verdadero (Jn 17:3; Jer 10:10). Recuerde que sólo Dios lo sabe todo y nada ignora. Pero Jesús sí ignoró ciertas cosas. Por ejemplo: Él no supo quién le había tocado su manto o túnica.
Su pregunta fue: “¿Quién es el que me ha tocado?” (Lucas 8: 43-46). También en otra ocación Jesús afirmó no saber el día ni la hora del fin del sistema Judío ni del actual en su segunda venida. Categóricamente dijo: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” (Marcos 13:32). Y cuando Jesús estuvo a punto de partir al cielo al lugar donde mora Dios, los discípulos le preguntaron cuándo restauraría el reino a Israel, y entonces él sólo se limitó a responderles que a ellos No les correspondía saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad (Hechos 1:6, 7). Definitivamente Jesús no es omnisapiente u omnisciente y esto quiere decir que hay cosas que sólo su Padre sabe. Es probable que ahora Jesús ya sepa la fecha de su regreso, si es que ha sido la voluntad de su Padre revelárselo.
A DIOS NADIE LE HA VISTO JAMÁS (ÉXODO 33:20)
Juan 1:18. El apóstol Juan dijo: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno (al lado) del Padre, él le ha dado a conocer”(RV 1960). Recordemos que Juan vio a Jesús personalmente, y sin embargo él dice que a Dios nadie lo ha visto jamás.
Esto quiere decir que Juan no creyó jamás que Cristo fuera Dios, es decir, nuestro Padre celestial. Si Cristo era Dios, es decir, el mismo Padre celestial, ¿No parecerían contradictorias las palabras de Juan? Claro que sí verdad. Sólo quedan dos opciones: O era Jesucristo DIOS, o no lo era. Si lo era, entonces Juan se equivocó, y su evangelio no es confiable. Jesús también enseñó que el Dios verdadero es ESPÍRITU (Juan 4:24), y luego dijo que un espíritu no tiene carne y huesos como él tenía (Lucas 24:39). Aquellos que creen que Cristo era el mismo Dios, desconocen las escrituras.
JESÚS ADMITE TENER SU DIOS
Estando aquí en la tierra todavía después haber sido resucitado dijo en Juan 20:17: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. Y en Mateo 27:46 leemos: “Jesús clamó a gran voz diciendo: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?”. Pero aún más sorprendente es que en el cielo, el entronizado glorificado Jesús sigue afirmando tener su Dios ¡4 VECES!. Léalo en Apocalipsis 3:12 donde dice: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”. Esta reiteración de la frase “de mi Dios” pareciera advertirnos en contra de la doctrina de la Trinidad y la doctrina de los sólo Jesús. El hecho que Jesús siga teniendo su Dios en el cielo demuestra que Él No es el Único Dios Verdadero. Y esta conclusión se extrae de la misma declaración de Jesús en Juan 17:3, donde se lee: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Nótese que es Jesús quien está hablando acá. Él mismo afirma que la vida eterna consiste en conocer sólo a su Padre como el Único Dios verdadero, y a él (Jesucristo), como el enviado del Padre.
Note que Jesús no está diciendo que el Padre y él y el espíritu santo son “El Único Dios Verdadero”. Él unicamente dice que su Padre es el Único Dios Verdadero. Ahora piense: ¿está Jesucristo diciendo la verdad que sólo su Padre es el Único Dios Verdadero, o está mintiendo? Si está diciendo la verdad, entonces él no es Dios; tampoco lo es el espíritu santo.
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