“RESPUESTA A BENJAMIN MARTINEZ” [Parte 2]

“RESPUESTA A BENJAMIN MARTINEZ” 
                        [Parte 2]

Textos bíblicos paralelos que contienen una lectura similar al de Efesios 4:30

👉 Un texto similar al de Efesios 4:30 es Mateo 12:31-32. En este texto Jesucristo dijo a los fariseos: (31) Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. (32) A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. (Reina Valera 1960)

Como vemos, Jesús dijo que todo pecado y blasfemia (palabra ofensiva) será perdonado a los hombres, incluyendo la blasfemia contra el hijo del hombre (refiriéndose a él mismo como hijo de un ser humano), le será perdonado; mas la blasfemia (hablar mal) contra el espíritu santo no les será perdonada, ni en este siglo ni en el venidero.* Como vemos, la blasfemia 
contra el espíritu santo es una ofensa extremadamente grave que jamás será perdonada. Por lo tanto, cuando Jesús afirmó que echaba los demonios por el espíritu de Dios (Mt 12: 28), los adversarios de Jesús lo contradijeron y le atribuyeron la expulsión de demonios al poder de Satanás, y no al espíritu de Dios con el cual Jesús echaba fuera los demonios (Mateo 12:22 -24, 27; Lucas 11:14- 15, 19). Al hacer esto, los fariseos se hicieron culpables de blasfemia, un pecado imperdonable contra el espíritu santo, ya que el espíritu santo es el poder de Dios con el cual Jesús realizaba los milagros. O sea, el dedo de Dios como dice Lucas 11:20.

Lo que Jesús dijo a sus adversarios los fariseos, hace surgir esta importante pregunta: ¿Por qué se puede perdonar la blasfemia contra el Hijo de Dios, pero no la blasfemia contra el espíritu santo? La respuesta es porque el espíritu santo es «el poder de Dios», «el dedo de Dios», con el cual Jesús realizaba estas obras poderosas (Mateo 12:28; Lucas 11:20); y la blasfemia contra el poder de Dios, es lo mismo que blasfemar contra Dios; ya que el espíritu santo es «el dedo de Dios», «el poder de Dios». Lo mismo dice la BIBLIA DE ESTUDIO TRAS LAS HUELLAS DEL MESÍAS (RVR 1960) en el comentario de Mateo 12:31-32 en cuanto a la «Blasfemia contra el espíritu». Esta Biblia dice así: Jesús equiparó el pecado de blasfemia con hablar contra el espíritu de Dios (ver Lv 24:10-16; Nm 15:30-31). Es posible que tuviese en mente la manifestación directa de la obra del espíritu a través de sus propios exorcismos y curaciones. La obra activa del espíritu constituye una prueba de que el reino de Dios está presente; por tanto, «hablar contra el espíritu es blasfemar a Dios».

Allí lo tiene bien clarito, hablar mal contra el espíritu santo es blasfemar a Dios, ya que el espíritu santo es el mismo poder de Dios; no una persona de carne, ni otro Dios (espíritu), ni un tercer Dios de la enseñanza falsa de la trinidad.

En el Antiguo Testamento la blasfemia contra el nombre de Jehová se castigaba con la muerte. Esto lo podemos leer en Levíticos 24:16 donde dice así: Y el que blasfemare (el que trate con falta de respeto) el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera. ¿Por qué la blasfemia contra el nombre de Jehová se castigaba con la muerte? Porque blasfemar contra el nombre de Jehová es blasfemar contra Dios mismo, porque el nombre representa a la misma persona de Dios, o sea, a Dios mismo.

En el texto de Mateo 12:28 podemos observar que Mateo dice que Jesús echa fuera los demonios por el espíritu de Dios. En cambio, Lucas dice que Jesús echa fuera los demonios por el dedo de Dios. De modo que el espíritu de Dios es lo mismo que el dedo de Dios. Este “dedo de Dios” que menciona Lucas, no es un dedo literal de carne y huesos, pues Dios no tiene carne y huesos (Juan 4:24; Lucas 24:39). Entonces, ¿qué era?: Era nada más y nada menos que el poder de Dios, el poder que el Padre había puesto en su hijo Jesucristo. Esto lo reconocen sobre todo hasta los mismos traductores de la Biblia, que el dedo de Dios, es el poder de Dios.

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